La base de un buen matrimonio

Considerar las diferencias psicológicas entre hombre y mujer en la comunicación. Los idiomas de los hombres y las mujeres tienen las mismas palabras, pero las maneras de usarlas ofrecen diferentes significados. Sus expresiones son similares, pero tienen diferentes connotaciones o énfasis emocional.

Para expresar plenamente sus sentimientos las mujeres adoptan la licencia poética y usan varios superlativos, metáforas y generalizaciones. Los hombres toman erróneamente dichas expresiones en forma literal.

El hombre está acostumbrado a utilizar el discurso como un medio de transmitir hechos e información, por el contrario, las mujeres piensan en voz alta, compartiendo su proceso de descubrimiento interior con un oyente interesado. Una mujer a menudo descubre qué quiere decir a través del simple proceso verbal. Los hombres procesan la información de forma muy diferente, antes de hablar o responder, “meditan” o piensan en lo que escucharon o experimentaron interna y silenciosamente, imaginan la respuesta más correcta y útil. Primero la formulan en su interior y luego la expresan. Este proceso podría tomar minutos u horas. Y para confundir aun más a las mujeres, si no tienen suficiente información para procesar una respuesta, pueden llegar a no responder.

Las mujeres tienen que aprender que cuando un hombre está perturbado o tenso automáticamente dejará de hablar para resolver las cosas. Nadie puede entrar en esa “cueva”, ni siquiera los mejores amigos del hombre. Después de un tiempo, ellos saldrán y todo estará bien. Las mujeres no deben intentar ni hacer que un hombre hable antes de que esté listo. En una relación íntima, los hombres necesitan sentirse muy seguros antes de poder abrirse y pedir apoyo.

Una buena comunicación requiere participación de los dos lados. Cuando un hombre aprende a escuchar y a interpretar correctamente los sentimientos de una mujer y viceversa, la comunicación se torna más fácil. Como ocurre con cualquier arte, escuchar requiere práctica.

Las mujeres no hablan para transmitir o reunir información (ésta es en general la única razón por la que un hombre habla).

Las mujeres hablan para analizar y descubrir qué quieren decir (él deja de hablar para buscar dentro de sí qué quiere decir). Ella habla pensando en voz alta.

Las mujeres hablan para sentirse mejor y más concentradas cuando están perturbadas (él deja de hablar cuando se siente perturbado, en su “cueva” tiene oportunidad de calmarse).

Las mujeres hablan para crear intimidad. Al compartir sus sentimientos íntimos son capaces de conocer su personalidad afectuosa (Un hombre deja de hablar para volver a encontrarse. Teme que demasiada intimidad lo aparte de sí).

Enviado por Gerónimo Barbosa

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