Después de la muerte
Después de la muerte de mi hijo (a) no me consuelo. No entiendo por qué Dios se lo (a) llevó. ¿Cómo puedo encontrar la paz?…
Siento mucho el dolor que están pasando. Acabo de orar por ustedes y su hijo (a).
Es normal que sientan dolor porque aman mucho a su hijo (a).
Estén seguros:
DIOS LES AMA AUN MÁS QUE USTEDES.
LES AMA INFINITAMENTE.
JESÚS MURIÓ POR ELLOS Y POR TODOS EN LA CRUZ.
Entonces, en medio de su dolor:
CONFÍEN EN JESÚS.
NO HAY QUE ENTENDERLO TODO.
CONFÍENLOS EN LAS MANOS DE DIOS.
Al mismo tiempo, acérquense a Jesús. Él también los ama infinitamente. Él quiere llenar el vacío de su corazón con su amor. Déjenlo, no se resistan. Él de veras les invita a una nueva etapa en su vida en la que su presencia en ustedes se manifieste cada vez más. Pongan su atención en conocer, amar y servir al Señor. Intégrense en la Iglesia. Verán cómo encuentran la paz y la felicidad, aunque no se les quite de pronto el dolor.


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