Biografía de San Juan Bosco
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Juan Bosco tenía tan solo dos años de edad, y al respecto dijo en sus memorias no recordar la cara de su padre, pero si las palabras de su madre que le dijo: “Ya no tienes padre, Juanín”. Pequeñito ejercía la tarea de catequista en medio de los compañeritos, que reunía frente a la Iglesia transmitiéndoles lo que le enseñaba la mamá o lo que aprendía en los sermones del Párroco, y también divirtiéndolos con sus capacidades de pequeño saltimbanqui y de mago. Dotado de grande inteligencia, fue creciendo en el estudio: siendo pobre, la situación era complicada y tuvo que alternar el estudio con el trabajo; pero ese fue el sacrificio de Juan para llegar a ser sacerdote, convicción que lo acompañaba desde tan corta edad; recuerda Don Bosco que a los 12 años, tras discutir fuertemente con Antonio, debió seguir el consejo se su mamá y dejar temporalmente la casa para recalar finalmente en casa de una familia de apellido Moglia, quien le dio trabajo y lo refugió por algún tiempo. Recuerda también este santo, que no era de callarse la boca en las discusiones con su hermano; esta actitud lo acompañará en la adolescencia, y aunque le costará, irá a lo largo del tiempo aprendiendo a cambiar de conducta. |
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Como dijimos, la convicción de ser sacerdote comienza a nacer a los nueve años de edad cuando tiene un sueño que será una premonición del futuro: |
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Este sueño impulsa a Juan al sacrificio del estudio y también a cambiar su actitud, tal cual señalamos anteriormente. Es cierto que algunos de sus compañeros no creían que Juan llegará a ser sacerdote, porque era muy difícil acceder económica y geográficamente al seminario, más allá de la exigencia intelectual que se requería.
En 1841 San José Cafasso le da este consejo: “Camina y observa a tu alrededor”. Don Bosco explora la miseria humana de las barriadas de Turín, hervideros de jóvenes, y formula su decisión: “Hasta el último aliento por los jóvenes”.
El 8 de Diciembre de 1841, ya siendo sacerdote se preparaba Don Bosco a rezar la Misa en la Iglesia de San Francisco de Asís. Un chico de 14 años, llamado Bartolomé Garelli estaba a la puerta de la sacristía mirando. El sacristán lo invitó a ayudar la santa Misa, pero el chico se excusó por no saber; acto seguido, el sacristán fue a golpearlo con la caña de encender las velas y aquél se escapó. Don Bosco, que vio todo esto se entristeció y dijo: “Qué has hecho; es mi amigo, llámalo”. El niño lleno de miedo, regresó y Don Bosco lo trató con mucho cariño, haciéndole muchas preguntas. Las respuestas fueron todas negativas: era un pobre huérfano, no tenía casa, dormía detrás de la puerta de alguna iglesia o bajo los pórticos de Turín, y no sabía nada de religión… Don Bosco lo invitó a rezar con él una Ave María y lo invitó a volver con muchos otros compañeros. En ese momento nació la Obra del Oratorio.
Don Bosco no tenía lugar para el Oratorio y fue juntando a los chicos en cualquier terreno baldío de las afueras de Turín. Cada domingo era un problema por las protestas de los vecinos, que acudían a la policía. Pero un día se le presentó un enviado del Sr. Pirando, que le propuso la venta a buen precio de un tinglado. Don Bosco lo compró en cuotas. Fue así la “Casa Pinardi” el primer oratorio estable, que fue creciendo de manera milagrosa hasta ser la casa madre de los salesianos con un complejo de grandes construcciones.
Por esos tiempos las condiciones laborales de los muchachos eran deplorables: eran tiempos de levantamientos populares, guerras, crisis económicas y revolución industrial. Los jóvenes dejaban a sus familias para trabajar; se sentían solos y humillados. Ahí estuvo Don Bosco: se preocupaba de la juventud. Que esto no parezca una frase sin sentido, porque detrás de esta simple afirmación, se escondieron innumerables esfuerzos de este gran santo, a tal punto de estar cerca de la muerte cuando aún era joven. Don Bosco visitaba a los muchachos del oratorio en sus lugares de trabajo, hablaba con sus patrones para que respetaran contratos laborales; intentaba ubicarlos en lugares que él conocía. Su vida estaba enteramente decidida a ellos, y era grande el sacrificio que hacía cada domingo por reunirlos en un lugar. Antes de la “casa Pinardi”, se reunían en espacios públicos de manera transitoria. Todos los vecinos se quejaban y algunos trataron a Don Bosco de loco, ya que él contaba a sus muchachos sus sueños acerca de un inmenso espacio para estar. Costó, pero aquella profecía de la mano de la Virgen, se cumplió.
La premonición de los sueños de Don Bosco era una realidad, así como también sus visiones, afirmaciones y milagros. Trataremos de simbolizar con dos sucesos del año 1849, la afirmación precedente:
* Fines de 1849: “Un día se presenta un hombre pidiendo limosna. Contó que tenía cinco hijos y que hacía un día entero que no comían nada. Don Bosco rebuscó por sus bolsillos. No encontró más que 20 céntimos y se los dio juntamente con la bendición. Una vez que se fue Don Bosco me dijo que sentía mucho no tener más dinero. Yo le dije: ¿Como sabe que dice la verdad? Y él contestó: Es sincero y leal; más te digo: es un trabajador y muy amante de su familia: se lo he leído en su corazón”. Este es el relato de José Brosio, que comenta además aquella habilidad de Don Bosco: “Si al confesarme me olvidaba de algo, él me lo ponía ante los ojos tal cual era. Y yo vivía a más de un kilómetro de él. Un día, había hecho una obra de caridad, con gran sacrificio por mi parte, lo que era un secreto para todo el mundo. Pues bien, llegué al oratorio y don Bosco, apenas me vio, me tomó por la mano y me dijo: “¡Qué cosa más hermosa te has preparado para el paraíso!”. José Brosio, termina el relato diciendo: “Otro día me tropecé por Turín, con el hombre a quien don Bosco le había dado los 20 céntimos. Me reconoció, me detuvo y me dijo que con aquel dinero había comprado harina para la polenta, de la que él y toda su familia comieron hasta hartarse. En la casa, dijo ese hombre, le llamamos el cura de los milagros, porque con 20 céntimos no había harina para dos personas, y nosotros comimos siete”.
*1849: “El día de difuntos llevó Don Bosco a todos los muchachos del Oratorio a visitar el cementerio y a rezar. Les había prometido para la vuelta castañas cocidas. Y había hecho comprar tres grandes sacos. Pero mamá Margarita (que ayudaba en el oratorio desde hacía unos años) entendió mal y no hizo sino más que cocer 3 o 4 kilos”. José Buzzetti, un muchacho que ayudaba al santo sigue contando la historia: “Hay que decírselo enseguida. Con el alboroto de la vuelta de la hambrienta tropa, no supe explicarme. Don Bosco tomo en sus manos la pequeña cesta y empezó a repartir castañas con un gran cucharon. En medio de la barahúnda le gritaba: ¡Así no! No hay para todos. Don Bosco no quería creerlo y dijo: Yo les he prometido a todos; sigamos mientras haya. Siguió entregando a cada uno. Yo miraba nervioso los pocos puñados que quedaban en el fondo del cesto, mientras la fila se hacía más larga. Alguno más empezó a mirar conmigo. De pronto se hizo silencio. Todos quedaron desencajados al ver que el cesto no se vaciaba nunca…hubo para todos; los muchachos gritaron por primera vez: ¡Don Bosco es un Santo!
Don Bosco hizo grandes obras con sus jóvenes: en 1854 crea la sociedad de los Salesianos, en honor a San Francisco de Sales. Entre los jóvenes se encuentran Juan Cagliero y Miguel Rúa, quien será el primer sucesor de la orden Salesiana, años más tarde.
Junto a Don Bosco nacieron grandes vocaciones y santos; esto deja en evidencia la obra que hoy perdura y el bien que hizo a la Iglesia Católica: personas como Domingo Savio (santo con solo 15 años) y Miguel Rúa (beato hoy en día) fueron la expresión máxima de la incansable tarea de Juan Bosco. Pero junto a ellos, hubo un sin fin de jóvenes que crecieron con esperanza en medio de tanta adversidad.
La Basílica de María Auxiliadora en Turín fue el monumento material de la gratitud de Don Bosco a la Virgen que “lo había hecho todo…” La construcción de ese maravilloso templo fue milagrosa. Cuando el constructor suspendió los trabajos por falta de pago, Don Bosco quiso pagarle: “Abra las manos….”….Don Bosco arrojó en las manos todo el dinero del monedero (0,40 centavos de aquellos). El constructor se puso pálido….”Esto, ” dijo el santo “es lo que puede pagar el pobre Don Bosco, pero pronto lo hará la Virgen y mandará dinero no sólo para la construcción del templo, sino también mandará dinero para la construcción de un gran edificio, para niños pobres”….. y comenzaron los milagros.
Don Bosco quiso agradecer a la Virgen también con un monumento de piedras vivas, fundando con Santa María Dominga Mazzarello el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, la rama femenina de la Obra de Don Bosco.
Don Bosco fue un predestinado, figura de primer plano en la historia de la Iglesia y de la humanidad. Supo realizar una obra religiosa social de gran envergadura y con visión de futuro y sigue creciendo como árbol gigantesco, cuyas ramas se extienden en 124 países de los 5 continentes.
Fue dotado de grandes dones naturales y sobrenaturales, como los grandes santos. Tuvo el don de profecía, el don de milagros. Se adelantó 100 años al Concilio Vaticano II y eso por su espíritu evangélico.
Don Bosco fue un soñador. A los 9 años Dios le manifestó su misión. Durante toda su vida soñó Oratorios, Colegios, Escuelas Primarias, Secundarias, Escuelas de capacitación laboral, Bachilleratos comerciales, Pedagógicos, Técnicos y Agrícolas, Industriales, Electrónicos, Residencias Universitarias, casas de Retiros Espirituales, Parroquias, Iglesias, Capellanías, Editoriales, Centros de Comunicación Social y misiones para los más desheredados en todas las naciones del mundo.
Soñó la Primera Misión Salesiana en la Patagonia: envió la primera expedición de misioneros, que llegaron a Buenos Aires el 14 de diciembre de 1875 al frente del P. Juan Cagliero, (luego obispo y primer cardenal salesiano)
Don Bosco deja a la Iglesia un novedoso sistema de educación para la juventud, llamado Sistema Preventivo, que consiste en convivir con los jóvenes. Su programa queda sintetizado en tres palabras: razón, religión y cariño.
Don Bosco muere el 31 de Enero de 1888. Es canonizado en 1934.



gracias son muy amables es para mi de mucha utilidad esta bopgrafía de San Juan Bosco somos un grupo de maestras de catecismo y nuestro centro se llama Centro Don Bosco
María Eduarda LÓPEZ Noriega
01.25.2011
Qué bueno que les guste esta página, espero les sea de mucho provecho.
Felicidades por el testimonio que dan como Católicos convencidos.
Saludos y adelante.
Jesal
01.26.2011
muy buena la historia me ayudo para mi tarea de edu. fe gracias
andrea
02.06.2012