Publicado por: Jesal · noviembre 6th, 2009 Categoría: Ser persona
Estos temas están tomados del libro:
“Ser persona:
Una invitación de cada día”
De nuestro Amigo
Raúl Ventura Navarro
INTRODUCCIÓN
Las grandes muchedumbres leen poco. Otros medios de información y formación que han llegado a la mente y al corazón del hombre pretenden ocupar su lugar. Tan drástico ha sido este cambio que se ha cuestionado repetidamente el futuro del libro, frente a los medios cibernéticos.
La gente que lee, que se acerca al libro, no busca artículos extensos ante la realidad que por su riqueza se ha vuelto compleja. Existe, pues, una necesidad de artículos breves que vayan a lo esencial del punto que tratan. Esto ha dado lugar a la multiplicación de diccionarios sobre las más diversas ciencias.
Existe una dimensión olvidada en aquello poco que se lee. Se trata del mundo interior de la persona. Mucha tinta se gasta en hablar de cosas materiales, exteriores, y no tenemos suficientes datos sobre el mundo personal que respiramos todos los días con sus penas y sus alegrías. Difícilmente encontramos en una librería literatura sobre cómo podemos mejorar nuestra solidaridad, elevar nuestra convivencia, superar el hastío y la depresión; nos hace falta descubrir lo que realmente nos humaniza y nos ayuda a alcanzar el objetivo para el cual hemos nacido.
Las reflexiones cortas que vienen a continuación nacieron de un contacto semanal con el público que escucha la radio. Se refieren a situaciones y acontecimientos que formaron y forman parte de nuestra cotidianidad y que sirvieron de base para develar ese otro aspecto tan decisivo de lo intemporal y permanente.
Están aglutinados en tres grandes apartados:
LA PERSONA
Se trata de temas llenos de trascendencia relacionados con su origen, su vocación, su quehacer, sus actitudes frente a la diversidad de situaciones que debe afrontar y que no ocultan su delicadeza. Ser persona, convertirse en persona, es un asunto vital de todos los días que nunca alcanza su plenitud. Es un proceso de transformación que se debe asumir día con día. El resultado de este trabajo nos marca no sólo en el presente sino en el porvenir.
LA CULTURA
El hombre no puede ser entendido sin conocer, sin descubrir las raíces y el alcance de su cultura. La cultura nos revela los rasgos del hombre como miembro de una comunidad. Allí aparece su mentalidad, su estilo de vida, sus esfuerzos por humanizar el mundo, sus tradiciones, su sistema de valores y creencias.
Por supuesto que no todo es positivo en la cultura. Desde el punto de vista ideal de lo que debe ser la automanifestación del hombre, se puede descubrir obstáculos, desvíos y sombras que deterioran su mundo personal.
A modo de selección, se ofrecen algunos puntos de la cultura actual que nos puede ayudar a comprendernos a nosotros mismos.
EL TIEMPO
El tiempo en abstracto no existe. Es una característica del ser finito. El hombre y todos los acontecimientos que lo rodean sólo pueden entenderse dentro de las dimensiones temporales. El ser contingente aparece un día y otro se va. El ser humano construye y persigue en el tiempo un proyecto que únicamente se podrá realizar teniendo en cuenta el futuro.
Se pone énfasis en el aspecto celebrativo del tiempo. El eterno retorno de los antiguos se trata de superar llenando de contenidos circunstanciales el devenir. Estos acontecimientos que el hombre celebra lo impulsan en su diario caminar hacia el futuro, lo renuevan y lo llenan de esperanza. El hombre celebra su vida y aquellos elementos que lo apoyan.
En ninguno de los tres apartados existe una conexión interna entre una reflexión y otra. Son puntos un poco sueltos que fueron brotando de la vida en su diario caminar hacia el futuro y en la necesidad de desentrañar el sentido de los mismos. Sin embargo, todos tienen en común tres cosas. En primer lugar, el que ofrecen elementos para nuestro crecimiento personal y comunitario y nos invitan a asumirlos por las razones ya expuestas; se trata, entonces, de una invitación a ejercitarse en la decisión. Segundo, el que los puntos tratados nacen de una óptica enraizada en la fe, con lo cual todo lo reflexionado gana en solidez y profundidad. Tercero, no se oculta una insistencia en conducir el timón del autoconocimiento hacia adentro de uno mismo. Se trata de una tesis agustiniana que ha probado una y otra vez su validez. El conocimiento auténtico de uno mismo es doloroso, pues el hombre en sus raíz es un ser dividido, resquebrajado, que necesita ser rehecho desde lo profundo. Esto explica la huída del propio corazón y las muchas corazas que nos cierran el camino y que, desafortunadamente, forman parte de una espiritualidad cimentada en la superficialidad y en un estilo “Light” como norma de vida.
Ojalá que este compartir sea de ayuda para el lector.
No hay comentarios en Ser persona