CON EL SOL EN MIS BARRIOS

Vivaldo Oregel Cuevas

Poesía al pueblo de Santiago Tangamandapio, Michoacán, México

PRESENTACIÓN

Hoy la poesía es un reto y los versos se convierten en arca cerrada cuyo secreto sólo es dado penetrar a unos cuantos. Hubo un tiempo, tiempo dicho, en que “por un vaso de buen vino” Gonzalo de Berceo deleitaba a sus paisanos campesinos con trovas y cántigas a le vera del camino. Fueron los albores de nuestra lengua y nuestra literatura, palabra honesta y limpia, directa y clara como la palma de la mano, temblor primero de una lengua que nació popular y ha sido siempre bandera del pueblo.

Y así ha cantado la provincia, así nacen las flores del campo y así brota el agua bullidora de los arroyos.

Y Vivaldo Oregel, oriundo de Santiago Tangamandapio, canta con barro en la voz que es decir con ingenuo temblor de creación. Palpita en sus versos la inocencia infantil y transparente de un pueblo no dañado por el consumismo, la moda ni el afán de falso brillo. Queda en el ánimo de quien lee un grato sentimiento de retorno a la idílica niñez del mundo.

No busque el lector vanos artificios ni rigorismos preceptivos en los versos de Vivaldo, huela sus propias manos y sentirá el perfume de las rosas nuevas, sobre su corazón un brillo recién estrenado denunciará la noche pasada entre luceros y estrellas y sabrá que el mundo es hermoso y que la vida es buena.

Cinco barrios como cinco manantiales de luz y de amor, cinco canciones como cinco gritos de alegría, cinco poemas como cinco clavos de una misma cruz. De los trágico a lo cómico, de lo inusitado a lo vulgar, el día y el tiempo abiertos como una rosa, como una manzana, discurriendo como agua nueva y un niño desnudo bañado de luz, de alegría y de amor en la plenitud de la hora.

Saludamos a un cantor de la provincia y recogemos como precioso legado de amor patrio este poema ingenuo, sencillo y claro que, desde un punto minúsculo del país, desdoblas ante nuestros ojos y nuestro corazón el limpio paisaje y la verde esperanza tendida aún en nuestros campos.

Luis G. Franco R.

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