Publicado por: Jesal · abril 17th, 2010 Categoría: Caído del cielo
Vicente Girarte Martínez
“La familia de Caín
crece mucho en la tierra”
Prólogo para el libro de Poemas del Padre Girarte
El tema que ha elegido el Padre Vicente en su poema más importante, es de los temas fundamentales en el caminar del hombre. La historia de la humanidad ha estado profundamente ligada a la historia de la lucha del Bien contra el Mal. Muchos de los grandes autores, la han escrito con hermosas palabras. La Biblia nos cuenta la tragedia del paraíso; luego, casi a renglón seguido, la tragedia de Caín y Abel, y el suceso del diluvio universal. El final de la Biblia, el Apocalipsis, nos habla de ese encuentro simbolizado por la lucha del dragón y la doncella parturienta. Así también muchas grandes obras tienen implícito este tema de la lucha del Bien contra el Mal. Podemos criticar la Divina comedia de Dante, el Quijote de la mancha de Cervantes, entre muchos otros.
Esta épica contienda, no sólo se da de vez en cuando por etapas, sino constantemente, es la misma historia del hombre sobre la tierra, es la misma historia de las luchas en el corazón de cada uno de nosotros.
Vicente Girarte nos describe, primero, la hermosura de las cosas sin el Mal en el mundo.
Cuando era un verdadero paraíso:
El agua estaba limpia
Y las flores regaban sus perfumes
En prados no cerrados,
Sin la valla de cercas.
Los pájaros cantaban libres entre las ramas,
Ahí donde jugaban las orquídeas
A hacerle competencia a la belleza.(…)
Luego, en una forma muy original, presenta no sin más la victoria del Bien; sino la lucha del Mal contra el Bien para poseer la humanidad entera; sus primeros pasos, su aparente victoria definitiva:
Sí,
Ahí marqué mi parto,
cuando fue la primera desobediencia,
cuando al Gran Hacedor
le dijera que no
la primera pareja.
Nos describe así mismo, los avances, los triunfos del Mal personificado:
Yo le he ganado al Bien
el largor de sus pasos
para ir adelante en la contienda.
Yo he nacido adulto
y llevo el paso firme
en todas las veredas,(…)
Yo no he sufrido
la amarga cicatriz de la derrota
e hijos he engendrado
que llenan
mañana tras mañana
más la faz de la tierra,(…)
Ahora,
a través de los siglos,
ve todos los, Caínes
que te rodean;(…)
la semilla del Bien
se va ausentando.
De la faz de la tierra;(…)
hay cotos reducidos
que la miman, la celan.
Pero el grueso del orbe,
parece que quisiera
hacerle un catafalco(…)
Pero el Mal hecho persona, tiene sus propias debilidades y miedos. Tiene límites e inseguridades. Pero a la vez con sagacidad, nos presenta en hermosas estrofas, las debilidades del Mal, y las generaciones de hombres que están inmunes a sus fuerzas destructoras.
Y sin embargo,
Yo, el Mal
tengo miedo;
porque sé que en la tierra
siempre hay alguien que quiere destruirme,
y puede
acabar con mi siembra(…)
yo causo miedo.
Pero el mío es más grande
por ese alguien que puede destruirme
en el instante que quiera.
Para Él no existe el tiempo(…)
Él es quien ha sembrado
miles de hectáreas
en las parcelas del corazón humano,
con semillas de amor.
Donde la comprensión florece
y la justicia
es una puerta
abierta hacia la paz(…)
Es esta batalla, enfrentamiento épico del Mal contra el Bien, aquel sabe que al final será derrotado:
Yo soy el Mal.
Sí.
Sé que todo lo que puedo destruir
pero yo sé lo que me espera.
Hay que recalcar la especial sensibilidad por el mal en todas sus formas:
Gocé
porque la voz
de la decencia
ha querido ocultarme
callando asesinatos.
Me parece que ha sido un logro, al hablar de los alimentos que sostienen el Mal, el haber insertado en sus descripciones, acontecimientos reales de la historia regional, sucesos que se han dado en nuestra comunidad: acontecimientos concretos del mal en esa lucha épica del Mal contra el Bien dando más realismo en la descripción de sus batallas.
Aquellas cinco bestias
sedientas
del sexo,
del instinto desbordado
hacían al aire
estremecerse
del dolor agrietado
de la tierna muchacha
mancillada en el campo,
en medio
de sinfonía grotesca
y con un pentagrama
de risas, de voces insultivas,
de ataques
que convierten
a la mujer
en un guiñapo
hecho de piel
y sangre(…)
mañana
ese montón de gente persignada
que lean las noticias en los periódicos,
disfrutarán y vivirán la envidia
de no haber estado ellos
junto a estos cobardes coronados
con el laurel olímpico
y le tapan la cara a la vergüenza.
Vale la pena editar y difundir este hermoso poema que actualiza la ancestral y encarnizada lucha del Mal contra el Bien.
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