Publicado por: Jesal · mayo 26th, 2010 Categoría: Sagrado Corazón de Jesús

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús surgió como la necesidad alegre de agradecer la gran Misericordia de Dios, manifestada en la humanidad de Jesús. Y el símbolo de todo esto radica en su Corazón. Por eso, hoy, la Liturgia nos presenta una parábola del capítulo 15 del Evangelio de san Lucas, donde vienen tres parábolas de la misericordia (Oveja, Dracma, Hijo). El texto de este día trata sobre una oveja perdida. Jesús dice esta parábola, para explicar por qué come con los pecadores, por qué tiene esta preferencia por aquellas gentes que, a los ojos de los justos (fariseos y escribas), eran basura humana, despreciada por Dios.
Un pastor tiene cien ovejas. Se pierde una. El pastor deja las noventa y nueve y se va a buscar esa una perdida, recorre mar y cielo hasta que la encuentra. Una vez encontrada, el pastor experimenta una profunda alegría. Alegría que no es sólo para él; necesita compartirla con sus amigos y vecinos: es una alegría social, comunitaria. Así pasa en el cielo. Jesús dice, como argumento de su comportamiento desviado: Así es mi Padre, el Pastor, así es su corazón, que no quiere que se pierda uno sólo de sus hijos. Por eso, así soy Yo. En la Iglesia, al menos en teoría, todos los documentos eclesiales, han afirmado la opción de Dios y Jesús por los pobres; pero creo que no hemos resaltado, suficientemente, el cariño preferencial por los pecadores, los perdidos, los alejados. ¿Buscamos esas ovejas perdidas? ¡La alegría en el encuentro está garantizada!
Del Salmo 97: Yahvé ha dado a conocer su salvación, ha revelado su justicia a las naciones; se ha acordado de su amor y su lealtad, para con la casa de Israel.
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