Publicado por: Jesal · mayo 27th, 2010 Categoría: Sagrado Corazón de Jesús

Tomó entonces los cinco panes y los dos peces y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los iba dando a los discípulos, para que los fueran sirviendo a la gente. Lucas 9,16.
En este día, toda la Iglesia celebramos la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Manifestamos nuestra alegría con procesiones, altares, cantos, incienso…, etc. y, sobre todo, con la eucaristía (Acción de Gracias). Estamos contentos y agradecidos, porque contamos con la presencia de Jesús, en los signos del pan y del vino. No sólo celebramos una Presencia, sino cuando hablamos de pan-Cuerpo y vino-Sangre, estamos hablando de Comida. Tomen y coman… Tomen y beban. Jesús es Presencia para ser comida, compartida y celebrada. Comer y Beber significa vivir, tomar fuerzas para el camino. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Hoy el Evangelio nos presenta el texto de la multiplicación de los panes: una multitud de seguidores de Jesús tiene hambre… y de la ridícula cantidad de cinco panes y dos peces, Jesús entrega a la gente, a través de los discípulos, el alimento, que comieron hasta saciarse. Celebrar el Corpus significa pensar en el hambre de millones de hermanos. Pensarla, verla, reconocerla con dolor, indignación y compasión. Necesitamos, a partir de nuestros padres (quizás pocos y en cantidades ridículas), pedir a Dios el amor y la justicia, que son capaces de multiplicarlos, de redistribuir riquezas, de construir sociedades nuevas, sin exclusiones, ni hambrientos. También nosotros estamos llamados a ser Pan sabroso, para nuestros hermanos.
Del salmo 109: mi boca se llenará de gracias a Yahvé, en medio de la multitud lo alabaré.
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