¿QUIÉNES SON TUS AMIGOS?


Hno. Jaime Zavala, msp

 

     José Juan era un muchacho muy disciplinado en todos los aspectos, trabajaba y a la vez estudiaba, se le auguraba un buen futuro. En una ocasión fue invitado por uno de sus amigos a festejar un cumpleaños; éste, incómodo porque no le gustaban las fiestas, buscó como negarse, pero su amigo replicó: <si quieres tener mi amistad irás a donde yo te diga>. José Juan, por no perder aquella amistad, cedió y, desde aquel día el joven disciplinado se convirtió en un muchacho pandillero.

     Sin duda las amistades trascienden en la vida de una persona; si son positivas, son como una luz, pero si son negativas, llegará un espantoso desequilibrio en la conducta moral.

     Un mal amigo conduce a adoptar costumbres desagradables, como éstas:

     Se debilita la voluntad: al no ser dueños de nuestros actos, somos como un títere que cualquiera mueve. No hay capacidad para decir <no> cuando es <no> y <si> cuando es <si>. San Bernardo decía: “Sin voluntad seremos como veletas de molino de viento que dan vuelta ante cualquier soplo de viento que les llegue”.

     Se endurece la conciencia: La conciencia se vuelve apática y fría, laxa o desentendida hasta el punto de llegar a no sentir dolor de haber cometido un pecado. Sabemos que la conciencia es el lugar donde Dios habla, pero cuando está lisiada, se pierde el santo temor, la persona se asemeja a un animal salvaje que devora a quien se le ponga por delante.

 

     Una vida indisciplinada: el vivir bajo el desorden es la misma muerte en vida. Por ejemplo, hay quien no habitúa el dormirse temprano, y en consecuencia, al día siguiente vive un martirio al levantarse para continuar con sus actividades. Sin disciplina se es como un barco sin timón, que nunca llega a la meta deseada.

 

“No lleves a tu casa a cualquiera;

el tramposo tiene muchas mañas.

El corazón del orgulloso

es como pájaro en trampa,

como lobo

que aguarda a su presa”

Eclo 11,29-30.

 

     Que todo joven aprenda a elegir las amistades adecuadas para no ser presa fácil de los demás, y que tenga en cuenta estos sabios consejos:

    1º Saber abstenerse: Adquirir el dominio de sí mismo es posible contando con buenos hábitos: saber guardar silencio cuando sea necesario; no comer únicamente lo que plazca a los sentidos corporales, no ingerir bebidas embriagantes o drogas; no perder el tiempo en cosas superfluas como leer literatura obscena o ver videos inmorales… saber dominar la vista, o pasarse mucho tiempo en la computadora en cosas que nada más se pierde el tiempo.

 

     2º Vida interior: Si somos débiles en el espíritu, seremos cómplices de nuestras pasiones. Para vencer las inclinaciones al placer se recomienda ser personas amantes de la oración; abrazar el sacrificio, uniéndolo al de nuestro Señor. Hay que mantener el alma limpia para no dar cabida a los vicios; cerrar siempre las puertas al Maligno para impedirle que haga estragos en nuestro interior.

3º Cuidar el ambiente: Hay que saber escoger los lugares de convivencia o diversión; tener criterio en el uso de los medios de comunicación; huir de los dañinos aunque cueste; respetar a los demás para ser respetado a la vez. Hay que buscar personas sabias que ayuden a abrir nuevos horizontes. Y sobre todo, hacer amigos de Aquél que tiene las herramientas para dar la plena felicidad en el corazón: DIOS.

 

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