EDUCACIÓN SEXUAL MALINTENCIONADA
¿Sexualidad?
Rebeca Reynaud
Y ¿de dónde proviene esta moda? En parte de las clases de educación sexual dadas con programas estadounidenses. Bajo la bandera de “educación”, se lleva a los jóvenes hacia experiencias sexuales que conducen al embarazo adolescente, al aborto, a las enfermedades mentales y físicas y/o a problemas emocionales.
Se confunde una educación sexual con enseñar erotismo, y lo que se requiere es hablar con naturalidad de la sexualidad; que se aprenda qué es la privacidad y el respeto al propio cuerpo y al de otras personas. A los jóvenes hay que decirles que la masturbación daña la capacidad de amar, hace crecer el egoísmo y, a la hora de casarse, fácilmente tenderán a buscar sólo su satisfacción, olvidando la dignidad de su conyugue.
La auténtica educación sexual, caracterizada por la formación y la información, es indispensable, pero no la explicitación de todas y cada una de las técnicas sexuales, que matan el amor espontáneo y lo reducen todo a biología. Y más aún, dicha explicitación reduce la educación sexual al aprendizaje de los caminos para obtener placer, aun cuando esos caminos sean perversos.
Actualmente los jóvenes están siendo bombardeados con imágenes de sexo, pero quizás los mayores violadores son los que les dan instrucción sexual sin una base moral. Éstos empiezan por dar una explicación de la biología humana básica, donde todo parece inocente; pero así empiezan para luego dar grandes zancadas hasta describir al detalle toda actividad sexual imaginable.
Actualmente las clases de educación sexual “amplia o comprehensiva” son una variante de abuso a los niños, ya que destrozan sistemáticamente la modestia natural de los infantes y tiran sus barreras protectoras contra lo obsceno. Ello viola el alma infantil. Estos comportamientos seducen a la gente joven; son promovidas por grupos intencionados a llevarles al sexo prematuro, y luego, a explotar esa caída, dándoles <los medios> -justificaciones, excusas, anticonceptivos y abortos- para que crezcan adictos al sexo. Así se cultiva el futuro mercado para los productos relacionados con el ejercicio de la sexualidad.
Un muchacho valioso le decía a un amigo que dudaba: no te dejes engañar por los que te invitan a esas cosas. No estás obligado a decir que si a nada. En realidad es tu cuerpo lo que está en juego. La otra persona no tiene ningún derecho sobre ti, aunque te diga que es tu amigo, aunque te lo discuta. Mejor sal corriendo para no caer y luego le llamas por teléfono.
Delante de nuestros ojos desfilan todos los días modelos innumerables de hombres y mujeres contradictorios, vacíos de personalidad. La falta de interioridad de una persona la conduce a imitar lo que hacen las demás, a ser “borregos”, sin descubrir su aporte personal inédito, que hace de cada persona una novedad radical.
“No te dejes llevar
de tus pasiones;
domina tus deseos”
Eclo 18,30


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