LA PERSPECTIVA DE GÉNERO PUEDE DETERIORAR A LA PERSONA

Lucrecia Roper

 

Si alguien no se hace a la idea de que Lola Beltrán

o Lucero pueden ser de género masculino,

y Luis Miguel del femenino, es que los mira

sin perspectiva de género. Esta idea absurda

es lo que quieren enseñar en

las escuelas y en los lugares

 donde se imparte justicia.

 

     Se pretende diseñar estrategias tendientes a incorporar la perspectiva de género en la organización de los tribunales de justicia y en los impartidores de justicia, ¿con qué fin? Seguramente para que las personas que aman a sus amigos homosexuales no los disuadan de seguir esa vida. A esa ayuda con frecuencia se le llama “acoso” o “violencia de género”. Se pretende lavar el cerebro a los juristas para que adquieran el criterio de “juzgar con perspectiva de género”. Además, se pretende tener personal dedicado a defender la causa homosexual -con salarios muy buenos- cuando hay mil injusticias antes que resolver en el país.

 

     En las sesiones de la ONU no ha pasado “defensa de la libre orientación sexual” –que significa que en el campo sexual se vale todo, hasta las peores aberraciones y en México ya se quieren adelantar a lo que a nivel internacional no se ha aprobado. La tapadera o maquillaje es la defensa de la mujer, o sea, la identificación de sentencias sobre temas que afectan a las mujeres como violencia, custodia, alimentos y divorcio. Si se alientan las desviaciones sexuales, se alienta a la vez la violencia en el hogar y en la sociedad. En cambio, si se enseña la castidad y la pureza de cuerpo y de corazón, el hogar es sereno y la sociedad segura.

 

     Si los abogados se dejan lavar el cerebro, se hará un verdadero “teatro”, es decir, se hará una “investigación de campo” con resultados definidos con antelación, en donde se demuestra la necesidad de introducir la perspectiva de género en las instituciones de gobierno y de justicia, en base a la “interpretación” del diagnóstico. Luego se darán cursos para que la gente clave entienda los “beneficios” de la homosexualidad. Uno de los objetivos centrales del diplomado es dotar de herramientas metodológicas a los servidores públicos del Poder Judicial para analizar, interpretar y aplicar los criterios de “derechos humanos” como tapadera de la homosexualidad y de perspectiva de género para lo mismo. La mujer no interesa. Pone el derecho internacional por encima del nacional, se valen de los derechos humanos para inventar supuestos derechos al aborto, a la eutanasia y a tener relaciones con quien sea, aunque se haga daño a la persona.

 

    Este movimiento considera que nuestras concepciones del hombre y de la mujer son “construidas socialmente” y quiere que sea obligatorio aceptar este punto de vista. Una cosa es ofrecer diplomados en Perspectiva de género, y otra transformarlos en enseñanza obligatoria. Así se llega a una situación curiosa: cada uno podrá elegir un género independiente de su sexo, pero los estudios de género serían obligatorios.

 

     Género es lo indeterminado, lo que es común, por ejemplo el género animal. Luego viene la diferencia específica: ser vegetativo, ser sensitivo o ser racional. Si el género es indeterminado, usted puede ser hombre o mujer o un ser neutro. Para los griegos mejorar era crecer en hábitos, en virtud y contemplar. Con la idea materialista del progreso, se pierde la noción clásica de progreso como mejorar en la virtud y en el temple personal. Ahora no se considera eso, sino que, lo que importa es la fuerza y el dominio. Desde esa perspectiva, lo más indigno es una mujer que esté en la casa, que no defienda su “igualdad” con el varón librándose de esta esclavitud. Pero la realidad muestra que la mujer que cuida el hogar y de los hijos hace una labor magnífica, pues cuida el futuro inmediato del país. El tener, el hacer, el producir, hacen que la perspectiva de género se siga planteando desde un punto de vista errado. Se falsea la definición de mujer. El planteamiento ya no está en mejorar a la persona en sí misma, sino que se va por el tener, el hacer y el producir.

 

     Se necesita repensar el concepto de igualdad. “Justicia es dar a cada uno lo que le compete”, dice Aristóteles, y no el concepto de la Revolución Francesa, que dice la justicia es dar a todos por igual. El sentido de la vida está en aprender a hacer uso de la razón, pues de no ser así, la vida instintiva puede llegar a dominar la razón. El animal siempre se porta bien como animal, vive como lo que es, como animal. El hombre, en cambio, puede actuar como no conviene a su ser, como no racional.

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