NIÑOS HIPERACTIVOS UN RETO PARA LOS PADRES
Educar a un niño no es tarea fácil. Cuando algo no <sale bien>, cuando el niño o la niña llegan a casa con calificaciones reprobatorias, cuando se reciben citatorios frecuentes por la <mala conducta> de los pequeños, sus padres se preguntan ¿qué debemos hacer?
¿Cuándo se diagnostica hiperactividad infantil?
Casi todos los niños suelen ser inquietos y traviesos, y no por eso son hiperactivos. Pero existen una serie de factores problemáticos que son indicativos de este trastorno en la conducta. Entre los más destacados:
Falta de atención: El niño hiperactivo fácilmente se distrae con los estímulos del contexto ambiental. En la escuela comete errores por no fijarse en los trabajos o en las diferentes actividades. Con frecuencia salta de una tarea a otra y no termina ninguna.
Impulsividad: Con frecuencia actúa de forma inmediata sin pensar en las consecuencias. Está inquieto con las manos o los pies y no puede sentarse quieto.
Hiperactividad: Este niño siempre está en continuo movimiento, corren, saltan por la calle, nunca quieren ir agarrados de la mano. Su excesivo movimiento no persigue ningún objetivo, carece de finalidad.
Mal comportamiento: Su comportamiento es imprevisible. No son malos pero si son muy traviesos. Se muestran violentos y agresivos verbal y físicamente. Con frecuencia mienten y llegan a robar.
Dificultad para aprender: Estos niños tienen dificultades perceptivas, con lo cual no diferencian bien entre letras y líneas y tienen poca capacidad para estructurar la información que reciben a través de los distintos sentidos. Les cuesta mucho memorizar la información adquirida.
Desobediencia: Al niño hiperactivo le cuesta seguir las indicaciones que se le marcan en casa. Los padres tienen especial dificultad para educarles en adquirir patrones de conducta.
Inestabilidad emocional: Presentan cambios bruscos de humor, tienen un concepto pobre de sí mismo y no aceptan perder, por lo que no asumen sus propios fracasos.
¿Cuáles es la causa de este trastorno?
Se sabe que predispone a padecer el trastorno el consumo materno de alcohol y drogas, incluso de tabaco. Los factores ambientales pueden contribuir a su desarrollo. Las psicopatologías paternas, el bajo nivel económico, la marginación, el estrés familiar, en fin, un entorno inestable podría agravar el trastorno. Desde el punto de vista neuroquímico, algunos estudios revelan que existe una deficiencia en la producción de importantes neurotransmisores cerebrales.
¿Cómo ayudar a un niño hiperactivo?
Las pautas que deben considerar los papás para tratar un niño hiperactivo son variadas. Primero, hay que ser comprensivos con él, conscientes de que se trata de una enfermedad; él no puede evitar del todo sus comportamientos. Al ser una enfermedad hay que acudir a un especialista, que pueda ayudar a definir el alcance del trastorno y dé pautas para la atención. Existen medicamentos que ayudan a equilibrar la función de los neurotransmisores cerebrales y que pueden aplicarse en dosis indicadas según cada caso.
Dado que estos niños suelen <sacar de sus casillas> a los padres, éstos deben considerar que las amenazas y castigos constantes no son el mejor medio para controlar o corregir la conducta de sus hijos. Los golpes frecuentes tampoco son una solución. Lo que debe hacerse es ayudar al niño a canalizar su energía en alguna actividad productiva y enriquecedora; algún deporte o actividad artística, por ejemplo.
Respecto al déficit de atención escolar, tomar en cuenta que todos los estímulos lo influyen por igual, distrayéndolo. Por eso, cuanto menos estímulos hay a su alrededor, más fácil le resultará concentrarse. Le favorecen ambientes tranquilos. Es importante informar a los maestros de la problemática del niño, para que utilicen métodos pedagógicos adecuados.
Pero lo fundamental es ser conscientes de que el amor de los padres es la mejor medicina para ayudar al hijo en problemas; este amor es lo que les impulsa a buscar alternativas. Además, el niño va aprendiendo, por el valor del testimonio familiar a integrarse y relacionarse cada vez con mayor madurez en los distintos entornos.
El amor todo lo puede.
“El amor es paciente y muestra comprensión” 1 Co 13,4



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