¿SABES LO QUE LE ESTÁN “ENSEÑANDO” A TU HIJO?

Roy Masters

     ¿Qué clase de padres son los que permiten que sus hijos vean material pornográfico y aprendan a detalle todo lo relativo a las perversiones sexuales? Aquellos que no están al tanto de lo que les enseñan a sus hijos en las escuelas, con nuevos textos de “educación sexual”. Actualmente los niños están bombardeados con imágenes de sexo: televisión, cine, música… y por sus compañeros. Pero quizá los mayores violadores son los que les dan instrucción sexual en las escuelas, sin una base moral.

 

     Éstos empiezan por dar una explicación de la biología humana básica, como en el caso del libro de quinto de primaria publicado en México, donde todo parece inocente; pero así empiezan para luego dar grandes zancadas y describir a detalle toda actividad sexual imaginable. ¿Es eso educativo? Exploremos lo que sucede en la mente de un niño o de una niña cuando es explícitamente enfrentada con material sexual.

 

     Todos nacemos con un sentido natural de la decencia, con un conocimiento básico de la diferencia entre el bien y el mal y, en consecuencia, con el poder de dominar nuestras pasiones desordenadas. Pero un niño puede ser seducido a través de la intimidación o choque (shock). Y este segundo es precisamente el tipo de conmoción o shock que un niño experimenta cuando le ponen delante gráficamente material sexual.

 

     Si vence la información dada a destiempo, una vez que los niños han sido separados de lo que su voz interior les dicta, van a depender en exclusiva de ese seductor que los guiará inflexiblemente. Bajo la bandera de “educación”, los llevan hacia experiencias sexuales que conducen al embarazo adolescente, al aborto, a las enfermedades mentales y físicas y/o a problemas emocionales.

 

     Un niño metido en el mundo adulto de la sensualidad se enfrenta a dos opciones: a una expresión enfermiza de sus impulsos, o a una represión enfermiza. Un niño de diez años que ha sufrido esta conmoción, se da cuenta que su mente está fija en imágenes sexuales, y se siente impulsado a su manifestación externa. Si un niño es estimulado sexualmente, su fragilidad no le permite enfrentarse al gigante de la sensualidad, lo que le lleva a vivir en una pesadilla, junto con una paralizante fijación a fantasías sexuales, lo que excluye de paso su interés por el estudio y el trabajo.

 

     Una vez que un niño ha sido estimulado, gira en torno a los “expertos” que le han dado información sexual, quienes le dicen que todo nuevo impulso es normal; que todo está permitido bajo el motivo de la expresión personal, y así van deformando su conciencia. Los niños son extremadamente vulnerables a esas ideas <especialmente cuando son presentadas por adultos que detentan la autoridad> porque el niño aún no ha desarrollado el espíritu crítico ni la habilidad de protegerse de esas influencias.

 

     Actualmente las clases de educación sexual amplia o comprehensiva son una variante del abuso de niños, ya que destrozan sistemáticamente la modestia natural de los infantes, tira sus barreras protectoras contra lo obsceno. Ello viola el alma infantil. Estos grupos seducen a la gente joven, para llevarles al sexo prematuro, y luego explotar esa caída dándoles los medios para que sus víctimas crezcan adictas a justificaciones, a excusas, a anticonceptivos y al aborto. Algunos cultivan así el futuro mercado para sus productos. Y la confianza que el niño pone en sus profesores es traicionada.

 

     Da pena que los diputados voten a favor de iniciativas de ley y de educación sin que se metan a fondo en el estudio de esos temas: educación sexual, aborto, eutanasia. Hay muchos modos de dar educación sexual, unos son buenos, pero otros son contrarios a la naturaleza, y por tanto a la felicidad.

 

“Educa bien a tu hijo… si no, su mala conducta

se volverá en tu contra” Eclo 30,13

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