Publicado por: Jesal · febrero 3rd, 2012 Categoría: Conociendo a Dios...
Del Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) nn. 2110-2117
¿QUÉ PROHÍBE EL PRIMER MANDAMIENTO?
El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del único Señor que se reveló a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera un exceso perverso de religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión. (n. 2110).
¿QUÉ ES LA SUPERSTICIÓN?
La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de la práctica que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cunado se atribuye una importancia, de algún modo, mágica o ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola maternidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, en caer en la superstición (cf Mateo 23, 16-22). (n. 2111).
¿QUÉ ES LO QUE ESPECÍFICAMENTE CONDENA EL PRIMER MANDAMIENTO?
El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en más dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los <ídolos, oro y plata, obra de las manos de los hombres>, que <tienen boca y no hablan, ojos y no ven…> Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: <Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza> (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14,1-30; Ba 6; Sb 13,1-15, 19). Dios por el contrario, es el <Dios vivo> (Jos 3,10; Sal 42,3, etc.), que da vida e interviene en la historia. (n. 2112).
¿QUÉ ES LA IDOLATRÍA?
La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mateo 6,24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf. Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf 5,20; Ef 5,5). (n. 2113).
¿QUÉ BENEFICIO APORTA AL HOMBRE EL ADORAR A DIOS?
La vida humana se unifica en la adoración del Dios único. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que <aplica a cualquier cosa en lugar de Dios> (Orígenes, Contra Celsum, 2,40: SC 132, 378 (PG 11, 861). (n.2114).
¿CÓMO DEBE SER LA ACTITUD DEL CRISTIANO ANTE EL FUTURO?
Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en ponerse con confianza en las manos de la Providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. La imprevisión puede construir una falta de responsabilidad. (n. 2115).
¿ES MALO UTILIZAR LA ADIVINACIÓN?
Sí, todas las formas de adivinación deben rechazarse: recurso a satán o a los demonios, evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone <desvelan> el porvenir (cf Dt 18,10; Jr 29,8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a <médiums> encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez un deseo de conciliarse los poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios. (n. 2116).
¿SON CONTRARIAS A LA RELIGIÓN LA MAGIA Y LA HECHICERÍA?
Sí, todas las prácticas de magia o de hechicería mediantes las que se pretende domesticar las potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo –aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro o recurren a la intervención de los demonios. El llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo. (n. 2117).
“¿Cómo es posible que no se den cuenta de que no son dioses,
si no pueden salvarse a sí mismos de la guerra
y del desastre?” Bar 6,49.
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