BEATO JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO “EL NIÑO MÁRTIR”

BeatoBEATO

JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO

“EL NIÑO MÁRTIR”

28/MARZO/1913    MARTIRIO: 10/FEBRERO/1918

José Sánchez del Río

”Niño Mártir”

Los datos presentados están tomados del

proceso para su beatificación.

Los testigos coinciden, en líneas generales.

         Nació en Sahuayo, Michoacán, el 28 de marzo de 1913 y fue bautizado el 3 de abril del mismo año en la Parroquia de Santiago Apóstol y confirmado, ahí mismo, el 12 de octubre de 1917. Hijo de Macario Sánchez y de María del Río. Sus padres procrearon siete hijos: María Concepción, Macario, María Luisa, Guillermo, Miguel, José y Celia. Perteneció a una de las principales familias. D. Macario era próspero ganadero y poseía un rancho  nombrado “El Moral”.

Ambiente histórico

         Desde sus primeros días, José sintió los estragos de la Revolución Maderista y le siguieron los tiempos turbulentos de gavillas de forajidos, que ondeando cualquier bandera hacían violenta la vida llenándola de sombra y llanto. Se nombraban villistas, carrancistas, Inés Chávez y Jesús Gutiérrez El Chivo Encantado, entre otros. Muchas de las familias sahuayenses emigraron: unos rumbo a México, Guadalajara, y cuando menos, a Ocotlán, Jal. La familia Sánchez del Río emigró a Guadalajara, Jal. Al principio de su niñez. Superado el tiempo de inseguridad regresó la familia a su nativo Sahuayo.

         Si el gobierno de obregón fue moderado, pronto se dejó sentir los pasos de una persecución religiosa cada vez  más incisiva por parte de Plutarco Elías Calles, primero como Secretario de Gobierno y, después como Presidente. El gobierno callista, no queriendo oír la voz del pueblo, reprimió brutalmente todo tipo de manifestaciones religiosas. La eclosión de la violencia nació de la cólera sentida cada día, entre los años 1913 y 1926.

         El 14 de marzo de 1925 varios líderes católicos formaron con todas las organizaciones católicas la liga Nacional defensora de la Libertad Religiosa. El año 1927 iniciaba el levantamiento de la Unión Popular, grande y Pacífica organización creada y coordinada por el maestro Anacleto González, carismático líder católico de Jalisco, llamado el Gandhi mexicano. El levantamiento estalló en forma generalizada en enero de 1927, al grito de ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!

Infancia

         Vivió por la calle Tepeyac, anteriormente llamada Picazo; la casa en que vivió conservó durante muchos años, una placa que rezaba así: Aquí vivió el niño José Sánchez del Río mártir de la persecución. Asistió a la escuela que estaba cerca de su casa, ubicada en la esquina que llamaban La Ciudadela. Escuela dirigida por el Pbro. Alberto Navarro Orozco. Perteneció a la vanguardia del grupo local de la ACJM. Recibió su Primera Comunión en 1923.

         Era de pelo negro, piel blanca, fuerte, sano, atractivo, de carácter agradable, buen estudiante y amable con sus amigos sin importar la clase social. Su vida le llenaba la escuela, losa juegos normales de cualquier niño de su edad, sin descuidar quehaceres domésticos, como traer agua del pozo de la casa vecina de María Gracián.

Adolescencia

         Cuando empezó la guerra cristera 1926 al 29, estaba, en plena adolescencia. En su vida de adolescente buscó un ideal y lo encontró en Cristo. Oyó en su interior la invitación de Jesús: Sígueme. ¿El Camino? El Martirio. Lo empezó a concretizar en la frase repetida incesantemente: Ahora es tan Fácil ganarse el cielo.

         El 31 de julio de 1926 se decretó la suspensión del culto público, estallando la revolución cristera que envolvió a gran parte de los estados de Jalisco, Colima, Guanajuato y Michoacán. José tenía 13 años y 5 meses. Sus hermanos Macario y Guillermo, decidieron ayudar a sus padres  y Miguel, hermano mayor, decidió junto con otros amigos Adán y Guillermo Gálvez, tomar las armas para defender a su Iglesia, alistándose en las fuerzas del General cristero Ignacio Sánchez Ramírez.

Del colegio al campamento

         José, viendo el valor de su hermano Miguel, pidió permiso a sus padres  para hacer lo mismo. Su madre trató de disuadirlo pues, por sus pocos años, más bien iba a estorbar que ayudar. José le replicaba: Mamá, nunca como ahora, es tan fácil ganarse el cielo. Su madre le dio permiso pero le pidió que le escribiera al jefe de los cristeros de Michoacán, D. Prudencio Mendoza, para ver si lo admitía. Escribió varias veces suplicándole encarecidamente le permitiera alistarse en la milicia de Cristo y que si no era todavía capaz de manejar el máuser (arma de fuego), por lo menos serviría a los soldados quitándoles las espuelas, cuidando los caballos y sirviéndoles en todo lo demás. Y agregaba con ingenua sencillez que sabía cocer y freír frijoles. Enternecido y admirado el jefe, le contestó diciéndole: Si tu madre te da permiso te acepto.

         Antes de partir, fue a visitar el sepulcro de Anacleto González Flores, pidiendo por su intercesión, la gracia de morir mártir como él.

         La poca edad de José y su fervor religioso le ganaron la simpatía de la tropa  que le llamaban con cariño Tarsicio. Por las noches dirigía el rosario y animaba a la tropa a defender su fe diciéndoles: Hoy es fácil alcanzar el cielo, y entonaba el canto: al cielo, al cielo quiero ir… Como signo de confianza el general Mendoza lo nombró su clarín para que estuviera a su lado trasmitiendo todas sus órdenes. Por su buen comportamiento, el general, lo designó para que en los combates portara la bandera, recibiendo así un doble premio.

         Desde pequeño sus padres lo comenzaron a llamar José Luis para recordar el nombre del Abuelo materno.

         En un enfrentamiento que tuvieron las tropas cristeras del General Luis Guízar Morfín, con los federales del General Tranquilino Mendoza, cerca de Cotija (El Nopal, entre Cotija y Jiquilpan), el 6 de febrero de 1928, al año y cinco meses de estar con los cristeros; al ver que al general le habían matado su caballo, se apeó del suyo y le dice con el garbo de un veterano: Mi general, aquí está mi caballo, sálvese usted aunque a mí me maten, yo no hago falta y usted sí y le entrega el caballo. En esta batalla hacen prisionero a José. Cuando fue llevado ante el general callista, éste lo reprende por combatir contra el gobierno, a lo que contestó, con valentía y resolución: Aquí estoy; El general, al ver la poca edad del valiente soldado de Cristo Rey, no lo ejecuta sino que lo invita a incorporarse  a las tropas del gobierno; contestándole José: ¡Primero muerto! ¡Fusíleme! En esta batalla tomaron también preso a un joven originario de la sierra. A los dos los mandaron  a Sahuayo para ser fusilados.

Escenas de la prisión en Cotija.

Encerrado en la cárcel, escribió esta carta a su Madre el lunes 6 de febrero:

         “Mi querida mamá:

         Fui hecho prisionero en combate este día. Creo que en los momentos actuales voy a morir, pero nada importa Mamá. Resígnate a la voluntad de Dios; yo muero muy contento, porque muero en la raya al lado de nuestro Dios. No te apures por mi muerte que es lo que me mortifica; antes diles a mis otros dos hermanos que sigan el ejemplo de su hermano el más chico, y tú haz la voluntad de Dios. Ten valor y mándame la bendición junto con la de mi Padre. Salúdame a todos por última vez y tú recibe por último el corazón de tu hijo que tanto te quiere y verte antes de morir deseaba.

José Sánchez del Río”.

 Ese recado lo guardó el oficial y no le envió a su destinataria, pero en Jiquilpan, dio su ropa a lavar y allí, las lavanderas, lo encontraron entregándoselo al sacerdote Antonio Rojas, que lo hizo llegar a la madre del chico.

Traslado a Sahuayo

         José y el compañero de la sierra fueron trasladados de Cotija a Sahuayo, al otro día de ser aprehendidos, martes 7 de febrero. Con los brazos amarrados los metieron a la parroquia y los encerraron en el bautisterio. A la llegada se dio aviso al diputado Rafael Picazo, que era quien encabezaba el grupo llamado La Acordada comunicándole la sentencia que sobre ellos se había dictado, de pasarlos por las armas, pero ante la circunstancia de la corta edad de José y de que su padre era hombre de dinero, las autoridades políticas y militares consideraron la posibilidad de liberarlo a cambio de una fuerte cantidad de dinero. El Diputado Rafael Picazo se inclinaba por dicho arreglo, dado que el niño cristero era ahijado suyo. Su familia y toda la gente tenía la esperanza de que su padrino de bautismo, el diputado Picazo, interviniera para que lo soltaran, pero no fue así.

         El bautisterio tiene una ventana que da a la calle y por ella se asomaba José, y quienes lo veían lo reconocían entristeciéndose, pues sabían su suerte.

Profanación del templo

Al ser conducido a Sahuayo y encerrado en la parroquia, (ubicada en la contra esquina de la plaza centro) se percató de que habían convertido la casa de Dios en un gallinero. En el altar mayor estaban amarrados los gallos de pelea del diputado Picazo. Luchó por deshacerse de sus ligaduras. Al lograrlo, se dedicó esa noche a matar los gallos. No paró hasta acabar con los animales, al tiempo que decía: “El templo es casa de Dios y no lugar para estos animales”. Después se recostó en un rincón del templo y se durmió. Al día siguiente, miércoles 8 de febrero de 1928, al darse cuenta Picazo de la matanza de sus gallos, se presentó iracundo, enfrentándose a José le dijo: ¿“Qué has hecho José?” Contestándole: La casa de Dios es para venir a orar, no para refugio de animales”.

Martirio del compañero

         El 10 de febrero, por la tarde,  sacaron al compañero que había sido detenido con José y lo llevaron a la plaza principal para colgarlo. Por la mañana, José había notado que se había entristecido por el temor de ser fusilado, para reanimarlo e impedir que fuese a apostatar de su fe, aprovechó el momento en que se les presentaba la comida, se le acercó y le dice: “Vamos comiendo bien, nos van a dar tiempo para todo y luego nos fusilarán. No te hagas para atrás, duran nuestras penas mientras cerramos el ojo”. Tal fue el valor que infundio a su compañero, que al llegar al lugar donde iba a ser ahorcado, se santiguó miro al cielo y dijo: Ya estoy dispuesto”.

         A las 5.30 de la tarde lo sacaron para ahorcarlo y José fue obligado a estar junto al árbol de la ejecución. Llevado de los ardientes deseos que tenía de que llegara ya el momento de derramar su sangre por Cristo, se acerca a los soldados y les dice: “Mátenme”. Y como si temiera que para ellos fuera un obstáculo al verlo de frente, les vuelve la espalda para que le disparen.

         Un cuarto de hora después de colgado lo creyeron muerto, bajaron su cuerpo y lo arrastran al cementerio, donde los abandonaron. El panteonero se dio cuenta de que todavía estaba vivo y decidió salvarlo. De noche lo sacó y lo dejó escapar. Por lo que sucedió, se le identificó desde entonces con el nombre de Lázaro. Unos días después volvió a unirse a las tropas cristera y cuando acechaban para algún enfrentamiento con el enemigo gritaba: aquí está el colgado, jijos…” ¡VIVA CRISTO REY!

         Mientras tanto el papá de José quiso rescatarlo con dinero. El Diputado Picazo le pidió cinco mil pesos, pero el afligido padre no podía reunir tan enorme suma, en aquel tiempo, así que le ofreció su casa, muebles y cuanto tenía. Don Esteban Sánchez ofreció prestarle el dinero y tuvo que enviarse un propio a Guadalajara para que trajera el valor del rescate, Picazo vociferó entonces, que de todos modos, con dinero o sin dinero “en las barbas de su padre lo mandaría matar”. Al saberlo José, pidió que no se pagara por él ni un solo centavo. No quiso que negociaran su martirio.

Carta a la tía María

Este mismo día, 10 de febrero de 1928, pudo escribirle a su tía María, quien fue la que le estuvo enviando los alimentos desde que lo trajeron a Sahuayo.

Sra. María Sánchez de Olmedo

         Muy querida tía, estoy sentenciado a muerte. A las 8.30 se llegará el momento que tanto he deseado. Te doy las gracias por todos los favores que me hiciste tú y Magdalena. No me encuentro capaz de escribir a mi mamá, tú me heces el favor de escribirle, también a María. Dile a Magdalena que conseguí que me permitieran verla por última vez y creo que no se negará a venir (para que le llevara la Sagrada Comunión antes del martirio). Salúdame a todos y tú recibe como siempre y por último el corazón de tu sobrino que mucho te quiere y verte desea. ¡Cristo vive, Cristo reina, Cristo impera y Santa María de Guadalupe!

         Su tía Magdalena acudió a llevarle la Comunión.

El martirio

         Al anochecer del 10 de febrero trasladaron a José de la parroquia al mesón convertido en cuartel. Mesón que se encontraba por la calle Santiago, a unos setenta metros de la plaza principal. Ahí logra conseguir papel y lápiz para escribir la carta, ya conocida, a la tía Magdalena. A las once de la noche lo sacan del cuartel y se lo llevan caminando al cementerio. Poco antes inicia el martirio desollándole las plantas de los pies. Durante el recorrido por la calle desierta de Insurgentes que conducía al cementerio, los vecinos escuchaban los gritos llenos de valor y fervor cristiano. ¡Viva Cristo rey! Cuentan que en su caminar lento pero seguro, su cara expresaba una mezcla de dolor y de alegría. Su cuerpo irradiaba la fuerza de su Fe que lo sostenía en el camino de su calvario, imitando a Jesús y sostenido por Él. Al llegar al sitio destinado para la ejecución, el mismo José se colocó de espaldas a la que sería su tumba. El oficial que mandaba el pelotón, llamado Alfredo Amezcua, apodado “la Aguada” (su hermano se llamaba “la Pispirria”) quizá movido por la entereza del jovencito, se acercó y le preguntó qué le mandaba decir a su papá como última voluntad. El niño le contestó: “Que en el cielo nos vemos”, y si al estar siendo martirizado ya no pudiera hablar, el movimiento de mis manos grite Viva Cristo Rey”.

Cráneo de José Sánchez del Río.

Cráneo de José Sánchez del Río.

         Cegado de rabia el militar, al ver que no se acobardaba, ordenó a los soldados que lo apuñalaran para evitar que en el pueblo se escucharan los balazos. A cada puñalada gritaba ¡Viva Cristo Rey! Hasta que el oficial Rafael apodado “El Zamorano”, para acallar aquellos gritos que lo enfurecían, sacó su pistola y disparó hiriéndolo en la cabeza. Cayó al suelo bañado en sangre, susurrando ¡Viva Cristo Rey! También dentro del grupo de los verdugos estaban los Gutiérrez, a quienes les nombraban “los Borregos”.

         Al día siguiente, el cementerio estuvo custodiado por los soldados ya que el pueblo quería recoger sangre del mártir. Sin ataúd y sin mortaja recibió directamente las paladas de tierra. El panteonero Luis Gómez –testigo ocular del martirio- pidió una sábana, desenterró el cuerpo, lo amortajó con la sábana y lo volvió a enterrar. Años después la mamá  de José y María Van Dick –cuñada- y Sabina Gómez exhumaron los restos y los limpiaron, llevándolos a las catacumbas del Sagrado Corazón. Cuando se inició el proceso de beatificación, fueron trasladados al bautisterio de la parroquia de Santiago Apóstol, lugar donde estuvo encarcelado, y aquí se encuentra todavía.

Beatificación

         El Sr. Obispo D. Carlos Suárez decretó iniciar el proceso de beatificación el 25 de abril de 1996 y el 25 de octubre del mismo año se envió la documentación a Roma, Italia. Y el 22 de junio del 2004 se publicó la feliz noticia del reconocimiento oficial de la Iglesia de su martirio. Su beatificación fue celebrada con el grupo de Anacleto González Flores y compañeros mártires, el 20 de noviembre del 2005, fiesta de Cristo Rey, en Guadalajara Jal.

templo 

TEMPLO PARROQUIAL DE SANTIAGO APÓSTOL

Lugar donde se encuentran los restos del Beato Mártir

SAHUAYO, MICHOACÁN, MÉXICO, AÑO 2012

2 Comentarios BEATO JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO “EL NIÑO MÁRTIR”

  1. ¡Cristo vive, Cristo reina, Cristo impera y Santa María de Guadalupe!
    ¡Viva Cristo Rey!

    Gracias José.

    rosalba

    02.16.2014

  2. ALABADO SEA JESUCRISTO
    Les queremos solicitar unas reliquias de Santo Joselito Sánchez, ya que en nuestra comunidad lo queremos mucho, y nos encomendamos a él, a Nuestra Madre Superiora le hizo un milagro.

    EL NOS IMPULSA A UNA FE Y ENTREGA MAS FUERTE AL SEÑOR.

    GRACIAS POR SU ATENCION, Y QUEDAMOS EN ESPERA DE SU RESPUESTA,
    LO MAS PRONTO POSIBLE, YA QUE EL SANTO ES EL 12, Y CUMPLEAÑOS DE NUESTRA MADRE PRIORA ES EL 18 DE ESTE MES . SOMOS 17 HERMANAS.

    CARMELITAS DESCALZAS DE SANTA TERESA DE JESUS LA NUEVA.
    CALLE AZTECAS 84, DEL. MAGDALENA CONTRERAS C.P.10580.
    TEL. 16 75 69 40
    CIUDAD DE MEXICO.
    ATENTAMENTE.ANA MARIA DE SAN JUAN DE LA CRUZ.

    MONASTERIO SANTA TERESA DE JESUS LA NUEVA.

    12.07.2016

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