Historia, cuentos y anécdotas de Sahuayo
Ernesto Amezcua Arceo 1995-2000 El señor Ernesto Amezcua Arceo nació en Sahuayo el 15 de abril de 1939. Sus padres: don Constantino Amezcua Calleja y Aurora Arceo Sánchez. Estudió la primaria en la escuela “San Luis Gonzága”, hoy “Instituto Sahuayense”. En los años ochentas ingresa al ...
Las Tradiciones de mi Pueblo
Ernesto Amezcua Arceo -¡Ah, qué tiempos, señor Don Simón!… qué agradable es sentarse y enseguida evocar y soñar en los tiempos pasados… ¿se acuerda usted?… Trasladémonos a los 40’s y vamos a visitar la plaza principal un domingo de diciembre y el panorama podría ser así: la ...
“LA PESTE”
Ernesto Amezcua Arceo Por los borrascosos tiempos de la Revolución, Sahuayo era una pequeña comunidad que difícilmente agrupaba cinco mil almas en un pequeño caserío; por los años 1915, 1916, sufrían el acoso de partidas de rebeldes que de una fracción de revolucionarios o de otra, les caía ...
Los Tres Centavos
Ernesto Amezcua Arceo Se cuentan del Sahuayo antiguo muchas historias, de aquel pueblito de calles empedradas como tejabanes al revés para que en el tiempo de lluvias, el arroyo corriera por en medio; de la plaza con bancas de cemento, dos pilas de agua, arbolitos chaparros llamados “murallas”, ...
LA GARANTÍA
Ernesto Amezcua Arceo Don Juan Mireles, como todo buen Sahuayense, cargó desde luego con su indispensable apodo de La Garantía, y ya unido a su nombre fue y es conocido como Juanito La Garantía y así ha caminado con su apodo. Fue a los Estados Unidos a trabajar, volvió ya jubilado a su tierra y ...
LA DUDA
Ernesto Amezcua Arceo Fortino era el diablo: cuando se echaba sus copas nadie lo aguantaba: luego luego le daba por echar pleito, ofender a la gente que se le ponía por delante. Cargaba un enorme y pavoroso cuchillo que quien sabe como se lo acomodaba entre las garras de ropa que se echaba encima p ...
De don Abstemio a don Hartemio
Ernesto Amezcua Arceo En los pequeños poblados, así como en Sahuayo, cuando era aún pequeño y no contaba con la edad suficiente para ser ciudad, los aconteceres diarios se comentaban a viva voz entre el vecindario sin que hubiera la necesidad de que algún periódico semanario nos lo hiciera pú ...
El Profesor y el Castigo
Ernesto Amezcua Arceo Las escuelas de mi pueblo, eran muy diferentes a las de ahora. Me platicaba don Severo Sabihondo, profesor emérito, retirado y galardonado por sus casi sesenta años de magisterio, y retirado con su pensión que apenas le alcanza para vivir. Vive solitario, nunca se casó porq ...
El Hombre sin Cabeza
Ernesto Amezcua Arceo La historia de nuestra ciudad está plagada de innumerables anécdotas curiosas, oportunas, con bastante sabor pueblerino, que al traerlas al presente nos hacen recordar el pasado, con sus costumbres, sus gentes y sus ocurrencias. No los voy a llevar muy lejos en el tiempo. S ...
Las Verdaderas Fiestas del Patrón Santiago
Ernesto Amezcua Arceo ¡Cómo cambian los años, y las gentes nuestras costumbres!… cómo evolucionan con el tiempo nuestras tradiciones. Sólo basta hacer un alto en nuestro continuo ajetreo, concentrar el pensamiento y trasladarlo al pasado… vuela raudo éste y nos sitúa en otra época distan ...
Vendiendo el Alma al Diablo
Ernesto Amezcua Arceo En los días que recordamos a nuestros difuntos, y que nos hacen pensar en la muerte, en profundizar sobre lo efímero de nuestra existencia, en las personas conocidas, parientes, amigos y celebridades de las que estamos enterados, o fuimos afectados por su fallecimiento, tiene ...
Alma en pena
Ernesto Amezcua Arceo Sahuayo, hace ya muchos años, tenía sus calles empedradas, sus casas con tejabanes de dos aguas, su plaza céntrica y un mercado muy bien surtido. En los contornos del poblado, una vegetación muy tupida le adornaba las orillas y dentro de las viviendas había huertos de cít ...
Pbro. Dn. Alejandro Amezcua
Ernesto Amezcua Arceo Estando de plática con el señor José Luis García Vivas, se me arremolinaron en mi mente los gratos recuerdos de cuando éramos “condiscípulos” en aquel desaparecido colegio “San Luis Gonzága” o “de los profesores”, como comúnmente era conocido. Las anécdotas ...
Juan La Nanía
Ernesto Amezcua Arceo Inmerso en mis recuerdos, viene sobre mi mente un cúmulo de pensamientos que no cumplen los requisitos necesarios para conformar un cuento… las distracciones normales de mis quehaceres rompen el hilo de las remembranzas y no hallo la manera de concentrarme para ponerla en or ...
La mordida salvadora
Ernesto Amezcua Arceo Allá cuando Marcos hilaba, en esos años viejos que ahora parecen muchos y conforme pasa más el tiempo se hace como si fuera ayer, cuentan que por estos lugares vivieron unos niños que con el tiempo se hicieron hombres, se casaron, tuvieron hijos, desarrollaron su actividad ...

